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La Barraca
... y el Público
Todo era para esto. Para que cuanta más gente mejor pague porque le cuenten mentiras. Desde mi punto de vista esto, la necesidad de la ficción, es lo que realmente nos hace diferentes a las demás especies de animales. Que sepamos, porque anoche oí como un científico le contaba a Punset en Redes que algunos simios (si conviven con humanos desde pequeños y logran desplazar a un segundo plano la pulsión sexual, que en estado salvaje es el motor de su existencia) son capaces de hacer humor e incluso metáforas.
Recrear la realidad para entenderla. Reinterpretarla para saber interpretarla. Llorar a moco tendido y volver a pagar para volver a llorar. El público es el mejor espectáculo. Aquí podría ponerme tierna y recordar los mejores episodios de mis Barracas reales. Y mira, como esto ya se acaba, lo voy a hacer.
El mejor momento: escondida en un palco clausurado, entre cables y focos, sentada en un taburete de tijera, agotada tras muchas horas de trabajo, recojo mi único premio: mirar cómo el público mira lo que pasa en escena. Los cuerpos que se tensan, un espectador que se limpia una lágrima con disimulo, las sonrisas sincronizadas, la última frase del último actor, el oscuro, los aplausos, la luz, los saludos, los aplausos, el escenario vacío, el telón que empieza a caer y de nuevo se levanta, los aplausos, los saludos de nuevo, el telón que empieza a caer, los aplausos que crecen, el telón que se levanta rápido de nuevo sin llegar a tocar el suelo, un actor que se limpia una lágrima con disimulo. Hago una llamada telefónica y digo: "escucha". Dirijo el teléfono hacia el patio. Y del otro lado escuchan los aplausos, los gritos, los bravos, los aplausos que ondean en intensidad, las palmas cansadas pero que no quieren dejar de aplaudir, el milagro (qué maravilla cuando esto pasa) de 750 personas que se ponen de acuerdo sin hablar, las palmas se acompasan, son música. Vuelvo el teléfono a mi oreja: "¿lo oyes?". Del otro lado: "ya lo creo; ¿cuánto tiempo llevan aplaudiendo?". "Siete minutos; y están en pie". "¿Cuántos?". "Toda la sala".
Telón.
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Publicado por Bubela el 14 de Mayo, 2007, 16:42
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El estreno oficial
La Barraca se acerca a su final. El trabajo está listo para ser mostrado. La Compañía se desea "mucha mierda", porque su éxito será mayor cuánto más grande sea la cantidad de mierda de caballo que se acumule en la entrada del teatro. A más éxito, más público. A más púbico, más coches (de caballos). A más coches más contaminación (orgánica). Imagino a la Ministra Salgado hace 200 años acudiendo a un estreno, vigilando que nadie fume dentro del teatro, mientras arrastra por las alfombras sus tacones recién clavados en docenas de boñigas... Oh tempora, oh mores. Traducción (que todo el mundo conoce): oh tiempo de los moros. Esta tarde he ido al teatro. En Lavapiés. Oh tempora, oh mores. En Lavapiés. Dentro del teatro todavía no. ¿Un barrio multicultural, dicen? Lo será cuando el templo de la cultura del barrio no tenga fronteras.
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Publicado por Bubela el 13 de Mayo, 2007, 3:07
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El catering
Esta sección de La Barraca va especialmente dedicada a todos aquellos artistas que se pasan la vida a dieta, incluyendo a algunos aristas de este blog. Ésta es toda la paella que se les permite comer. La foto está hecha a la entrada de un teatro. Ya sé qué hace falta imaginación o fe para creerlo, pero así es. En cuanto a la fe, lo dice la autora, y punto. Y como imaginación no le falta a los artistas-lectores, no habrá problema para que todos imaginen el arroz, el marisco y el azafrán. Podría parecer un alarde de cutrerío de algún productor, pero no es así. Salud y belleza, hermanos.
Como, pese a tanta imaginación, nuestros artistas aún no han perfeccionado el arte de la aerofagia (deglución espasmódica del aire, que se observa en algunas neurosis), por más que las neurosis campen a sus anchas por camerinos y escenarios, he aquí la última moda en regalos para la Compañía: cestas de fruta. Esta foto fue tomada en la cocina de un productor teatral, curiosamente. Verdad verdadera, de nuevo (hay que ver qué poco ficcionado me está saliendo este artículo. ...Pues no era mi intención).
Y aquí tenéis al culpable de tanta salud y belleza. El autor de la frase "cenar es una aberración", gracias a la cual la compañía lo ha rebautizado con el sobrenombre de "Aberroes".
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Publicado por Bubela el 9 de Mayo, 2007, 12:32
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Las candilejas
Iluminar. Que no alumbrar. ¿Alguien conoce a algún iluminador de teatro? A que no. Otro de los misterios de la humanidad. Sin embargo la luz, para bien o para mal, es siempre co-protagonista. Tanto mejor cuanto menos se hace notar. Será por eso...
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Publicado por Bubela el 7 de Mayo, 2007, 15:19
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La representación. Acto II, escena IV
Paciente.-
...y tengo un dolor en los pies, que es muy agudo por las mañanas al levantarme
y cuando llevo mucho tiempo sentada. Va cediendo al andar.
Médica.-
(sin mirar al paciente. Por supuesto sin mirarle
ni explorarle los pies. Escribiendo). Se va a hacer unas radiografías...
Paciente.-
¿Radiografías? ¿Por qué?
Médica.-
Para ver si son espolones.
Paciente.-
¿Espolones? No, el dolor no se corresponde con el sitio donde aparecen los
espolones, le digo que es... (señala el
lugar del dolor, pero desiste al ver que la médico insiste en no mirar)... de
todas formas, ¿no cree usted que ya me van a radiar demasiado? Es que me acaba
de “recetar” varias radiografías más para cosas que en realidad...
Médica.-
Sí, es cierto, ya la van a radiar mucho.
Paciente.-
De acuerdo. Además, dígame una cosa: los espolones ¿no duelen más cuánto más se
anda?
Médica.-
Sí.
Paciente.-
Muy bien. Yo le digo que mi dolor cede al andar. Sólo es muy alto tras cierto
tiempo sin moverme. ¿No cree usted que tal vez tenga otro origen?
Médica.-
Sí. Los espolones duelen más cuanto más se anda, sí.
Paciente.-
¿Cuál cree que puede ser el origen, pues?
Médica.-
Parece más vascular... o así.
Paciente.-
¿Entonces?
Médica.-
Se va a poner unas taloneras de descarga.
Paciente.-
Ah. ¿Para qué?
Médica.-
Para los espolones.
Silencio
largo. Muy largo. La paciente busca palabras pero no las encuentra. La médico
busca algo sobre la desordenada mesa un buen rato. Finalmente desentierra un
bolígrafo y arranca un trozo de papel de un cuaderno. Y escribe: “Taloneras de
descarga”. Le da el trozo de papel a la paciente.
Paciente.-
(por dar conversación, mayormente; por
romper el hielo, a falta de poder romper otra cosa) ... Y esto... ¿dónde se
compra?
Nuevamente silencio. La médico mira al infinito
dejando caer la mandíbula en gesto de terapéutico relax.
Paciente.-
(incapaz de dejar un final abierto, como
si fuera una dramaturga de otra época) ... ¿En las farmacias, tal vez?
Médica.-
(volviendo súbitamente a la realidad)
Sí, en las farmacias y... me han dicho, (extiende
ambos brazos y los agita en el aire) me han dicho... ¡pero yo no se lo
puedo asegurar! que también las venden en los chinos.
Nota de la autora.- Cualquier
parecido con la realidad es estrictamente cierto. Madrid, abril 2007.
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Publicado por Bubela el 27 de Abril, 2007, 12:33
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La figuración
De "Cara de plata", de "Romance de lobos", de "Turistas japoneses perfectamente organizados", de "Empleados de banca en viaje de placer pagado con los millonarios beneficios que la empresa consiguió eurito a eurito, comisión a comisión"... No sé. Hubiera sido mejor no decir nada, pero luego me reñís.
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Publicado por Bubela el 18 de Abril, 2007, 17:14
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El atrezzo
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La realidad supera a la ficción.
Ya sabemos que eso ocurre a menudo.
Pero no en esta sección del blog donde la ficción manda siempre.
Y jamás en el teatro de verdad donde el atrezzo nunca es. Sólo parece.
Sin embargo, la foto de hoy (hecha hoy, dicho sea de paso), es la pura realidad.
¿Reconocéis este banco?
Pues sí. Es él en persona.
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Publicado por Bubela el 11 de Abril, 2007, 1:11
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El decorado
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Un día dejaron en mi buzón el anuncio de una inmobiliaria que vendía chalets en medio de ninguna parte, haciéndote creer que en realidad es el paraíso a "sólo" 95 minutos de Madrid. El texto decía algo referente a la sierra de Gredos. No había fotos de las casas en venta, pero sí otras que los publicistas consideraron que se identificaba plenamente con el edén prometido. Dos fotos. Una era de un risco visto desde abajo. Altísimo, pelado, de piedra cortante. Me produjo angustia, como si estuviera al pie del acantilado de San Andrés de Teixido y sólo tuviera el acantilado al frente y a mis espaldas una ola de 10 metros. No me imaginé un encierro peor. Pero sin duda a quien eligió la foto le parecía la viva representación de la alegre vida salvaje. La otra foto era del Taj Mahal. Un mausoleo. Anunciando una vivienda. Pero sin duda a quien eligió la foto le pareció la viva representación del hedonismo.
En este momento es la madrugada del viernes santo. La madrugá. Se recuerda de todas las maneras posibles (incluidas las representaciones más realistas) una muerte espantosa, y también lo único más espantoso que la muerte más espantosa: la muerte de un hijo. Pero seguramente no les parece nada de eso a los miles que ahora mismo (si la lluvia quiso retirarse, que no lo sé), le gritan “guapa, guapa” a la imagen de la madre dolorida que va tras la imagen de su hijo crucificado, llorando lágrimas de oro. Y si la lluvia no quiso retirarse, entonces alguien llorará de todos modos por no haber podido asistir a la fiesta y piropear a la guapa.
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Publicado por Bubela el 6 de Abril, 2007, 3:23
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El teatro
Ya la producción está en marcha, y aún no tenemos teatro para estrenar. ¿Qué tal éste? Una reina hace cola en la taquilla... No. Espía a los gestores subida a un taburete. Es Isabel II. La plaza lleva su nombre. Eso dicen las placas que hay en cada esquina. Pero nadie conoce la plaza por el nombre de la reina, sino por el nombre del teatro. "Ópera". También la estación de metro que hay a sus pies desconoce que está en la plaza de la reina. Las estaciones de metro llevan el nombre de la calle o plaza en la que están. Pero no el nombre oficial, sino el nombre rebautizado por el pueblo. La plaza de Fernández Ladreda tiene forma de elipsis, y ya nunca nadie la llamó por su nombre, sino Plaza Elíptica. Su metro se llama, pues, "Plaza Elíptica". La Glorieta de Carlos V sólo se llama así en los mapas, pero nadie sabe donde está. Es Atocha. "Metro Atocha". Lo mismo pasa con esta plaza en la que está nuestro teatro. Nadie sabe que su nombre oficial es el de una reina, pese a que ella trata de que la recuerden haciéndose ver día y noche, nieve o caiga el sol a plomo. "Metro Ópera". A lo mejor la reina se hubiera ofendido, de no ser tan dura y no estar tan alta y tener mejor oído y mejor vista. Pero su hija no. Su hija, a la que también el pueblo rebautizó y pasó de llamarla "infanta" a llamarla "La Chata", seguramente se ha reencarnado en una de esas mujeres que compran o venden baratijas artesanas en el mercadillo que hay a los pies de su graciosa madre y majestad. Estas son las magníficas victorias inapelables del pueblo soberano. Mandarán otros sobre sus vidas, pero sobre las palabras, manda el pueblo. Para siempre. En este caso el pueblo ha dejado claro que el teatro es más importante que la monarquía. Y como quien pasa por taquilla es el pueblo, y de eso vive nuestra compañía, éste es el teatro elegido.
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Publicado por Bubela el 4 de Abril, 2007, 23:39
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El Patrocinador
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O el Mecenas moderno. Éste fue elegido por la compañía al completo por dos motivos que son casi uno mismo. Primero: porque tras la remodelación de la Puerta del Sol hace muchos años, se hicieron retirar todos los anuncios que campaban sobre los tejados estropeando el hermoso perfil del centro más centro de todos los centros patrios. Pero, al igual que ocurrió años después con los toros de Osborne, hubo revuelta popular para que fuera conservado, porque el pueblo soberano ya le había cogido cariño. Así pues, éste anuncio fue indultado. Segundo: por la hipócrita persecución de las bebidas alcohólicas, que se reduce a que no puedan ser anunciadas en sitios públicos y a no vender alcohol después de las 10 de la noche (o algo parecido), convirtiendo así el hecho de beber en mucho más apetecible por ser medio clandestino.
Por ese doble desafío (involuntario, pero desafío), la compañía La Barraca lo ha elegido como patrocinador. Unilateralmente y sin acuerdo de las partes, porque en la ficción se "acuerda" lo que le da la gana a los "ficcionadores".
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Publicado por Bubela el 3 de Abril, 2007, 23:00
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La Chica
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Ésta es la típica. La que grita y se esconde en una esquina mientras al prota le dan las del pulpo el malo y sus secuaces. La de la cabeza hueca, que sólo le sirve para transportar pelo. La tonta del bote tan frecuente en las malas películas, tan consumidas, en las malas novelas, tan recomendadas, y el la mala vida, tan corriente. Tan tonta del bote que no coge la pistola caída en el suelo para disparar al malo, ni siquiera un candelabro para atizarle, ni siquiera huye para salvarse a sí misma. La que existe sólo para que el héroe demuestre lo valientísimo que es y corra a preguntarle "¿estás bien?" justo antes de que ella se arroje en sus fornidos brazos. Y ahora él va y, aún con un tiro en el biceps y un cuchillo clavado en el hígado, la coge en brazos y la lleva al altar, donde ahí mismo había que sacrificarlos a los tres por idiotas. A ellos dos, y al autor.
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Publicado por Bubela el 3 de Abril, 2007, 10:34
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La construcción del decorado con otra mirada
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Mientras escribo esto estoy oyendo en un telediario que Juan Pablo II ha hecho un milagro y por ello lo van a beatificar. Si Juan Pablo puede, qué no podrá la Virgen de Alcatracia a la que María pidió que obrase el milagro de devolverme el buen gusto.
Que digo yo qué para qué se necesita el buen gusto cuando uno retrata cosas de pésimo idem. Pero, en fin, por mí que no quede, otra vez.
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Publicado por Bubela el 30 de Marzo, 2007, 14:30
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Por mí que no quede
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Prometí que no iba a haber más alusión a los toros en esta sección dedicada al teatro (más o menos), pero ya véis que no tengo palabra. Nada más despegar de Barajas camino del fabadón me encontré esto por la ventanilla, y no pude evitar hacer clic. Podría haber evitado al menos colgarla en el blog, os diréis. Pues tampoco. Estoy harta de tanta rebeldía inútil, y decidí seguir las consignas de los clásicos. Por mí que no quede. Ya he puesto una plaza de toros en este guión. Ahora sólo falta un productor que quiera pelear por que la retire. Si compra el resto, lo haré. ¡Vaya, no tengo remedio! Otra vez he enseñado mis cartas antes de empezar. Seré bocazas...
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Publicado por Bubela el 29 de Marzo, 2007, 2:13
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Aprendiendo el texto
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Ya está en marcha la producción teatral. Hay un montón de gente trabajando. Pronto empezarán los ensayos.
Toca meterse el texto en la cabeza.
El resto del equipo suele referirse a los actores como "los muñecos". Según el grado de mala leche (hay una gama amplia, de 0 a 100), el apelativo suena tierno o suena cruel.
En este caso, la "muñeca" tiene unos monólogos larguísimos e indecibles. Se echa una mano a la cabeza horrorizada por lo que le espera (ojalá entre todos consigan que el público no haga el mismo gesto), y con la otra dice "quita, quita".
Pero los autores no suelen estar muy dispuestos a quitar nada (también ellos tienen sus "apelativos", aunque yo no voy a decirlos). Siempre están muy orgullosos de sus criaturas, y una coma cercenada les duele como la mutilación de un brazo.
Se hará lo que se pueda.
Nota del autor: todo lo dicho aquí es pura ficción. Cualquier parecido con la realidad... simplemente no existe. La realidad del montaje real al que pertenecía esta muñeca es lo más soberbio que vi en todo 2006. Pero esa es otra historia. Es la historia de la ficción real. Y aquí estamos con la no-historia de la ficción falsa.
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Publicado por Bubela el 28 de Marzo, 2007, 2:12
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Protagonista, antagonista y oso goloso.
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Hola, buenas. Librada una dura batalla con el servicio (qué hay qué ver cómo está; me refiero a los "servidores" de internet), y ganada la tal batalla (que no la guerra), celebro que puedo ya conectarme desde casa con una nueva foto de la serie teatral.
Aquí tenemos al protagonista en un momento de peligro. El enemigo lo ha hundido en el agua. No se lo ve muy acongojado aún porque el agua tiene burbujas y se dijo "no pasa nada, ¡tónica per tutti!". Pero no ha de fiarse. El antagonista es un traidor de cuidado, lleva su alma grabada en la frente. "Pilatos", se llama (más o menos) cómo véis. Es capaz de lavarse las manos en la tónica y decir a continuación que el oso y el madroño no pagan traidores. ¡Ja!
Voy a ver si le encuentro un caballo a nuestro héroe para que salga escopetado del peligro en cuanto logre alcanzar la orilla.
Continuará.
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Publicado por Bubela el 21 de Marzo, 2007, 12:19
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